Uno de los parques de atracciones de Milán (Luna Park) ha incorporado a su oferta la posibilidad de asistir a la ejecución en la silla eléctrica de un muñeco en látex de apariencia humana.
La atracción, llamada ’sedia elettrica show’que dura cerca de un minuto, muestra como el muñeco grita y sufre las convulsiones por la fuerte descarga eléctrica hasta que deja de moverse, como si hubiese muerto, y de su cuerpo se desprende una nube de humo.
El mundo es ya un gigantesco parque de atracciones.
Si la conversión de lugares históricos caracterizados por el dolor o la represión política (estoy pensando en Auschwitz, prisiones, centros de detención, etc…) en espacios recreativos, museizados y espectacularizados, es moneda común desde hace tiempo; no es de extrañar que la tematización y festivización características del momento, nos lleve a esta recreación de una ejecución y achicharramiento en la silla eléctrica.
Siempre gustaron las ejecuciones públicas, las masas enfervorizadas se reunían en torno a los cadalsos. Hoy en día, corrección política y asepsia postmoderna obligan, rememoramos el placer de su contemplación, aunque sea en versión sucedánea, de centro comercial, sumándole además la momentánea conversión en verdugo, el placer de ser, por un momento, el que acciona la palanca ejecutora para achicharrar a ese dummie con cara de bobo.
¡Y sólo por un euro!
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