Hoy el poder político busca la emocionalidad, la comunión sinérgica con la gente, alcanzando para ello, incluso, la unión de contrarios: la puesta en escena de una sentimentalidad anti-sistema pese al desempeño de una (obvia) posición de dominio, consustancial a la detentación del Poder. Asimismo, mientras antes el actor político debía someterse a la mediación [...]